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domingo, 13 de marzo de 2011

Corta y pega que algo queda

Divierte ver cómo algunos se quieren subir a carros del oportunismo. Algunos nombres hemos citado aquí hasta la saciedad, como Ricardo Chao Prieto, que siguiendo la estela de moda del Reino de León escribe un libro sobre Alfonso VI. Y por supuesto respaldo mediático de los medios afines al socialismo, caso de ileon y leonoticias, o su íntimo amigo Emilio Gancedo, todo ilustrado con una foto hecha por su novia Teresa García Montes (que todo quede en casa). No, no es que este blog tenga algún tipo de fijación hacia esta persona, sino que conoce demasiado bien a este personaje desde tiempos inmemoriales y sabe que lo que hace es por puro ego, nunca con clara vocación divulgativa ni desinteresada. Cobrando dinero claro ¿cuántos pueden decir lo mismo? El club de los 7 sabios sigue generando réditos.

Pero Chao es uno de tantos, de esos oportunistas y oportunismos que plagaron, plagan y plagarán la realidad leonesa de cualquiera de sus provincias, mientras que sus verdaderos impulsores o ideólogos son relegados al olvido gracias a tener tantos medios de comunicación y partidos serviles y traidores con su pueblo.

En 1999 UPL estaba en la cresta de la ola. Se hablaba de pactos de gobierno a nivel autonómico, de representación en Madrid, e incluso alguno soñaba, por qué no, con un eurodiputado en Bruxelas como otros habían logrado (sí, con otro que también gusta de protagonismo). El equipo de UPL incluía nombres que suenan a ecos del pasado como Covadonga Soto, Joaquín García, José María Rodríguez de Francisco, además de un incipiente Abel Pardo que apuntaba esas formas que le costaron por primera vez quedar apartado del partido.

En ese equipo estaba también Luis Blanco Vega, un hombre de carrera meteórica dentro del leonesismo, que como los meteoritos, desapareció al contacto con la atmósfera. Lo curioso era no ya su ascenso meteórico sin demasiado sentido (¿algo lo tiene en UPL?), sino que se ocupara de importantes asuntos municipales como las obras del ayuntamiento de León o el representante de Caja España, lo mismo que ahora Bernardo Fernández. Sin experiencia política alguna y formación académica la justa, se nos presentó como el ideólogo de un gran macroproyecto urbanístico y de remodelación urbana para la ciudad que llamaron algo así como León 2002.

Algunas de sus propuestas llamaban poderosamente la atención por revolucionarias para el momento. Suenan incluso a hechos recientes: integración de las vías de Feve, soterramiento del ferrocarril, creación de un palacio de congresos, prolongación de Ordoño II hasta la carretera de Antibióticos, caril bici por toda la ciudad, carriles exclusivos para buses y taxis… todos ellos son parte de los grandes proyectos urbanísticos que ahora el PSOE se autoacredita como propios. Impresionante ¿verdad?

Si UPL fuera como tendría que ser, diría en voz pública y muy fuerte que el PSOE está ejecutando todos sus proyectos de urbanismo siguiendo un programa electoral leonesista de 1999, y que al igual que con lo de la fundación del 1.100 aniversario del Reino, se han apropiado de algo que no han discurrido. Esto, repetimos, si UPL fuera como tendría que ser..

Pero ni uno ni otro. Todos esos grandes proyectos no fueron nunca idea ni de leonesistas ni de socialistas. El gran pensador de tales ideas fue un arquitecto que ha pasado a la posteridad no como tal sino por otras cualidades humanas: Alberto Muñiz Sánchez. Este leonés tuvo en su mente la visión de una ciudad leonesa reordenada bajo principios de racionalidad con obras que no requerían grandes esfuerzos y sí mucha voluntad política. Él fue quien concibió una gran avenida desde Ordoño II hasta la vieja Azucarera, evitando de este modo rodear una ciudad por el simple paso del ferrocarril. Junto al mítico periodista “Lamparilla” se dedicó a remover mediática y socialmente a una sociedad leonesa adormecida y ahogada bajo los peores años de la dictadura franquista.

El soterramiento incluía el gran vial que ahora se inaugura, prolongándolo hasta la Virgen del Camino, localidad que ya en 1963 era un suburbio de León a ojos de Muñiz, mediante una autopista que luego continuaría hasta Astorga. Además del soterramiento de las vías, hablaba de soterrar una estación de tren, de crear una nueva zona residencial a su alrededor con servicios comerciales y, en resumen, desarrollar la ciudad en un eje Este-Oeste desde la Plaza de Santo Domingo hasta los límites de Trobajo del Camino. A fin de cuentas Muñiz se educó en la escuela arquitectónica madrileña que ya hablaba de un nuevo Gran Madrid con ejes Norte-Sur como se desarrolla ahora.

Más de 40 años después el sueño de Muñiz se va cumpliendo. Solo que en su honor no hay calles, plazas, estatuas ni citas bibliográficas. Alberto Muñiz es un don nadie para el común de los leoneses. Por eso en León alguna persona muy despierta lo recuperó y se atribuyó para mas gloria propia. Así fue el ascenso de Blanco Vega, un despegue con combustible de otros, que a más de uno le cegó la vista de tanto relumbrón que tenía, y al final acabó estrellado. El PSOE, expertos en el corta y pega ideológico, cortan ese mismo proyecto del leonesista y lo tiñen con su parafernalia y discurso, lo mismo que la celebración del aniversario del Reino de León o tantas otras cosas. 47 años después de plantearse y 11 años después de que UPL lo copiara burdamente, se ejecuta como un proyecto con visión futurista. Ni siquiera provoca una sonrisa irónica. A Blanco le valió unos señores sueldos, figurar en todos los cotarros leonesistas y en resumen lucrarse personalmente con las ideas de otros.


Chao va por los mismos derroteros: toma todas las clases de cierta doctora en historia que es a la vez cronista de una ciudad y tiene nombre de flor, para hacer una reescritura de sus apuntes y conferencias, añadir alguna cosilla de caligrafía que tanto gusta, y con ello lanzar su primer libro para que no digan que no tiene bibliografía publicada (y no será el último libro que saque). No es la primera vez que sigue estelas de popularidad: hizo esfuerzos en buscar sus presuntas raíces judías incluyendo una conversión a dicha fe justo cuando se comenzaba a hablar del castro judío de Puente Castro, se apuntó al carro de lo de la lengua a su modo, donde ejemplificaba con su club de los 7 sabios lo que era el "asturleonés" llamando sectarios e ignorantes a quienes no mantienen esos postulados y prefieren lo leonés sin guiones. Ahora toca el Reino de León.


Y quien dice Chao dice Alejandro Valderas, mejor dicho, su mujer María del Camino Ochoa Fuertes, que publica el famoso cómic de Alfonso VII a través de la fundación León Real, la misma que preside y gobierna Javier Chamorro. Un cómic donde de nuevo la mano de esa mujer con nombre de flor está tan presente que el "corta y pega" sería el título más adecuado. Para más vergüenza ni siquiera aparece en la bibliografía del cómic. Hoy, ese trabajo se recompensa con un futuro puesto de procurador para un señor que ni siquiera era afiliado con cuotas al día antes de su nombramiento ¿lo será ahora?


A este blog le preocupa muy seriamente que exista un círculo que quiera el control sobre lo que debe ser cultura leonesa y lo que no, de lo que es ser leonesista o leonés y lo que no; especialmente que se aproveche precisamente del leonesismo para promocionarse cuando sus fines son bastante opuestos al mismo. Porque tirando de hilos, desde los medios a los periodistas, pasando por  los "partidos políticos afines" o hasta editorial de publicación, todos están íntimamente interrelacionados. Recordemos que esta gente llama sectarios o manipuladores con fines ideológicos. Te lo llamo para que no me lo llames. Gentes empecinadas en enseñarnos lo que es ser leonés, porque hasta eso está en entredicho, con rollos culturales que ni forman ni desarrollan leonesismo pero se quieren nutrir de ello.


Leonés, leonesista, despierta que te cortan la hierba, te pegan y encima pones la otra mejilla.