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domingo, 16 de enero de 2011

El ladrillo, la rosa y el león

Año 2001. Época dorada del PP. España entra en un ciclo de crecimiento económico grande, todo gracias al cemento, y León también. Surge la necesidad de crear un Plan General de Ordenación Urbana para el ayuntamiento. Había cientos de hectáreas libres y muchas ganas de recaudar dinero para seguir gastándolo en obras que se rentabilizaban en votos.

De esas nuevas áreas la más golosa era La Lastra, tanto en superficie como en hipotético rendimiento económico. Pero había un problemón gordo: las grandes constructoras emergentes, todas foráneas de las tierras cazurras, apostaban muy fuerte por hacerse con el control de esos solares. El PP no quería “regalar” tan suculento manjar a cualquiera, lo meditó, negoció pero nunca llegó a un acuerdo final serio con ninguna constructora o grupo de ellas.

En ese momento aparece una Cultural Leonesa convertida en sociedad anónima dirigida por Profutle, participada entre otros por Santos Llamas Llamas, Ignacio Tejera Montaño, Bernardo Fernández Álvarez (el que es ahora representante de UPL en Caja España) y Mario Amilivia que era alcalde y heredero de su abuelo que fue dueño del equipo. La mala gestión de Amilivia, entre otros factores, dejó en muy mala situación al equipo, lo que explota directamente en la cara de los miembros de Profutle. Los máximos perjudicados fueron Llamas y Tejera, que eran los que más capital apostaron. En 2005 se marcharán y dejarán el asunto para dedicarse a las cuestiones que nos centran hoy.

Año 2003. El PSOE consigue un buen resultado electoral. Ese resultado estaba completamente condicionado a un apoyo que, por entonces nadie sabía, que era el de un grupo de constructores con mucho dinero y ganas de hacer más. Solo era sabido a niveles altos de política, y por supuesto en UPL también. De Francisco, que ya empezaba a perder el control interno del partido, cometió el gigantesco error de regalar una concejalía clave en esos temas como era obras a Javier Chamorro. El casi desconocido procurador apuntaba en sus ambiciones mucho, pues no solo se hacía con el control de una importante concejalía desde el punto de vista estratégico sino que además se hizo concejal de transportes. Curioso, ahora es procurador de Alesa, la empresa adjudicataria del transporte urbano municipal.

También aparecía otro nombre desconocido: Francisco Gutiérrez, que como ahora era concejal de urbanismo. La primera gran decisión que debía abordar el nuevo equipo de gobierno era decidir las obras del PGOU. A nivel mediático se hablaba de crear un palacio de congresos (cosa que no era idea ni programa de UPL como ahora quieren pregonar) y crear un nuevo centro económico entorno a la futura nueva estación que incluía dos torres rascacielos( luego rebajado a un gran hotel). Pero esas inversiones requieren tener mucho capital por detrás y mano de obra muy abundante con equipo técnico ídem. Vamos, imposible para las miras de las constructoras locales.

Gran plano reproducido en Diario de León sobre el macroproyecto de la estación del AVE, el palacio de Congresos y todo el suelo liberado (imagen obtenida del blog a orillas del bernesga)

Diseño de la futura estación de tren, junto al Palacio de Congresos. Obsérvese el gigantesco hotel con restaurante panorámico. Por entonces lo central era la estación de AVE.

De lo que no se hablaba ni una palabra era de los hilos y movimientos que se cocían para apoderarse de lo que daría más dinero a corto plazo, La Lastra, área netamente residencial de fácil edificación y alto interés. Un grupo de constructores leoneses, 33 al principio para luego consolidarse en 23, crean una entidad llamada Agelco, cuyas cabezas visibles eran Santos Llamas Llamas (Construcciones Carriegos) e Ignacio Tejera Montaño (Construcciones Tejera Montaño), socios y quizás amigos desde épocas del fútbol. Con esa extraña sociedad se presentan ante los leoneses como un nuevo emporio de dinero local que trabajará por sacar adelante toda clase de proyectos. Con dinero casi todo de Santos Llamas, pasaron cosas así:

  • En deportes a la Cultural Leonesa y al Baloncesto León, del que llegó a poseer el 49% del capital.
  • En sanidad la compra de Clínica San Francisco.
  • Compra de Lagun Air.
  • Creación de la Fundación Carriegos.
  • Creación del Instituto Tecnológico de León, que realmente nunca pasó de poco más que un nombre y las ganas de traer una empresa de software.
  • Creación del sello musical Rebel Records cuya discografía fue un CD de Manuel Quijano.

Llamas y Tejera, tanto monta monta tanto, controlaban en la sombra y discreción todo lo gordo que pasaba en la ciudad. Con Agelco se hicieron dueños de La Lastra y del polígono de la universidad (con sorteo incluido de reparto de parcelas para más sorna), aparte de abundantes parcelas en La Torre y otros lugares diversos de la geografía urbana leonesa.

Llamas y Tejera, alias Agelco, contactan con los recién electos socialistas y pactan una venta del suelo mucho más baja que el mercado, con la excusa de hacer los pisos más asequibles para los ciudadanos. Justificación insultante muy propio del socialismo que justifica todo en pro de un bien social nunca visible. Así lo denunciaba el PP y el ya no alcalde Mario Amilivia, quien acusó de malvender el polígono a unos intereses, clamando incluso a anticorrupción para que investigaran dicha venta. No hacía falta que interviniera nadie pues era vox populi y palpable que algo raro sucedió en esa venta. De Francisco, que luego descubrió la traición por debajo que le hicieron con la complicidad de Chamorro, renegó meses más tarde del famoso pleno en que se aprobó dicha venta afirmando desconocer lo que había por debajo.

Con una diferencia de hasta 78 millones de euros sobre lo que realmente valían los terrenos, se inició la urbanización de esos terrenos. Todo lo que llevara el nombre de Agelco, Llamas o Tejera significaba rentabilidad y seguridad. Llegó al punto de controlar financieramente a Caja España, con créditos e inversiones en la caja que culminaron en la creación de Viproelco, empresa constructora que haría las viviendas sociales de Puente Castro con el beneplácito y ayuda del ayuntamiento leonés. Llamas recibe el premio al empresario del año, Tejera se hizo presidente de la FELE. Por lograr logró hasta la llegada del Inteco, acordado entre Agelco y el PSOE de Madrid con un Antonio Silván por medio que se quiso apuntar el tanto y le rebotó en la cara. No hace falta ser muy listo para relacionar el “instituto tecnológico de León” antes citado y este Inteco. Aparecen pintadas por la ciudad que dicen “agelco mafia”.

Tras la moción de censura que deja en la oposición a los socialistas (año 2003), los proyectos no avanzan como Llamas y Tejera desearían. Empiezan a abandonar la primera línea de fuego, dimiten de todo y de todas las cosas menos rentables. La compra de Lagun Air (únicamente por las ayudas millonarias que recibía del consorcio) resulta ser un fiasco en gestión y concepto como demostraron investigaciones judiciales posteriores. La Lastra, ni con la llegada de nuevo de los socialistas, termina de despegar. No se vende ni la mitad de las viviendas, la sobreoferta es excesiva, los solares no se edifican y las constructoras comienzan a entramparse en créditos. Llamas y Tejera se distancian entre sí. ¡Ah, se nos olvidaba! en toda La Lastra ni una sola vivienda de protección oficial o con precios por debajo de la media ¿recordamos la excusa de la venta de los terrenos tan baratos?

Mientras Tejera inicia su abordaje en el mundo de las comunicaciones con leonoticias o la inicialmente ilegal emisora Radio Marca, Llamas lo hace en las altas esferas económicas leonesas y toma el poder de Caja España. Pero el tiempo pasa y la burbuja inmobiliaria también: en 2008 Agelco está en la quiebra, como casi todas las empresas relacionadas. No se venden pisos nuevos, las nuevas obras no empiezan y las constructoras están empeñadas hasta las cejas. El dinero en caja no acaba de entrar definitivamente: leonoticias tiene visitas pero no se traducen en publicidad, la competencia en emisoras de radio es brutal y no puede contra otras consolidadas como Ser.

Llamas preside una caja de ahorros, pública, a la que debe nada menos que 55,2 millones de euros. En esa misma caja, que tiene como consejero por UPL a Bernardo Fernández (qué casualidad que vuelvan a estar juntos tras el fútbol ¿no?) solicita a sí mismo un crédito todavía mayor. Pero a esa deuda hay que añadir la que tiene con Caja Duero, por lo que con la nueva caja fusionada Santos Llamas tiene nada menos que 65 millones de euros, deuda que por ahora va pagando pero no sin muchas dificultades.

El PSOE necesita ayudar a su gran socio. El alcalde socialista Francisco Fernández pide específicamente que el nuevo presidente de la futura caja fusionada sea el propio Llamas “porque es leonés”, apoyo que traslada a UPL que, cómo no, también lo respalda previo consejo favorable de Bernardo Fernández. Pero Llamas es quien ha llevado por la peor gestión posible a la caja de ahorros y desde luego que ni políticamente es bueno y para la futura caja es algo deseable. Llamas es retirado tras varios meses de negociaciones internas con mucha filtraciones en leonoticias. Casualidades de la vida, los amigos igual ya no son tan amigos.

Como La Lastra no arranca (ni lo hará en 5 años por lo menos), el PSOE se saca otro conejo de la chistera para contentar a unos y otros: concurso del Palacio de Congresos (ese gran proyecto que tanto preocupa a Chamorro) que se hará en el solar de la vieja azucarera. El PSOE no oculta que “desea” que sea el ganador una empresa leonesa. Para poder optar a tan gran proyecto, otra vez, se asocian constructoras leonesas bajo el hálito socialista. Aparecen dos: una unión entre Sacyr, Río vena y Carriegos (la de Llamas), la otra es Huarte, Agromán, Obras e Ingeniería Sostenible y Ambientel y García de Celis. Al final gana Dragados asociado con FCC, pero no toda. Queda un 30% del proyecto sin adjudicar que está en pelea entre Llamas y Ulibarri, y una amenaza de pleito por parte de una de las sociedades “leonesas”.

Macroproyecto, esta vez visto por La Crónica, en que el Palacio de Congresos es esta vez el eje fundamental.

Llamas se siente traicionado. Tejera por su lado sigue intentándolo en sus medios de comunicación. Ulibarri juega con su Diario de León al “me quiere, no me quiere” y por hora sale el “no me quiere” pero no quiere acabar de deshojar la margarita. Martínez Núñez “missing” intentando salvar al máximo La Crónica, que ya ha despedido a 15 trabajadores para celebrar las recientes navidades. Por medio personas que han comprado pisos y esperan pacientes a que la obra se reanude, constructores en la ruina y hasta uno suicidado por quiebra, y cientos de empleos destruidos.

Gema Cabezas entregando el premio Fray Gerundio a Santos Llamas (año 2007), por su contribución al desarrollo social, económico y cultural de León (foto de web grupo carriegos)

Así es la realidad leonesa. Todo se reduce a un círculo de amigos e intereses económicos interrelacionados donde lo que importa es el bolsillo propio. En todo ello, por mucho que quiera ocultarlo, UPL ha tenido un papel de primerísimo orden en la sombra. El de cómplice que sabe y deja actuar o incluso participa tímidamente de semejantes actos que solo demuestran la falta de proyecto e ideario o vocación ciudadana ¿Seguirán poniendo en UPL la misma cara de inocencia o empezarán a asumir sus responsabilidades? La primera opción es la apuesta segura.