Se palpa una sensación cada vez más extendida de que el futuro del leonesismo político es gris oscuro tirando a negro. La última gran convención de ese leonesismo político nos dio como patética imagen a un deterioradísimo Carreño, un Chamorro que quiere hacer un "otero" (explotar el cargo hasta el final sin hacer nada y luego resucitar en un puesto a dedo), y unos representantes del PAL-UL que si se empezara a contar vida y milagros no acabaríamos. Se esgrimen muchas razones de ese fracaso, casi tantas como cabezas haya. Desde aquí un aporte.
1. Carencia de trayectoria.
Podemos decir lo que se quiera, autoengañarnos bajo mil argumentos, incluso intentar reescribir la historia para plasmarla en unos estatutos como los de UPL y justificar una dilatada trayectoria del leonesismo. Pero la realidad es que el leonesismo nace en 1976, cuando se empiezan a dibujar los mapas autonómicos y en ninguno aparecía la autonomía leonesa. Porque así ha funcionado el pueblo leonés, siempre bajo la reacción de un tercero, nunca por mor propio. El sentimiento de leonesidad se ha cimentado hasta ahora en una inquina total hacia lo castellano, mientras que los elementos que más podrían distinguirnos de serlo son sistemáticamente o negados o arrinconados bajo los mismos calificativos de quienes precisamente nos niegan la identidad (radicalismo, independentismo, nacionalismo...). En apariencia, exteriormente, nada nos distingue de los castellanos, gallegos o asturianos salvo un reino histórico, convirtiéndose ello en el discurso central para los primeros leonesistas. Su calado social ha sido y es el que es ¿cómo convencer así a otros? mientras el resto de identidades y pueblos de España ahondan y fomentan sus tradiciones y herencias culturales incluyendo las lenguas propias cuando así existan ¿cuántos de esos sesudos leonesistas renegaron y reniegan con gran odio e inquina de la lengua leonesa? ¿cuántos saben tan siquiera la relevancia del sistema de concejos y su aplicación práctica actual?
2. Carencia de ideología.
Esto casa con lo anterior. No hay trayectoria porque no hay ideología, y no hay ideología porque no hay trayectoria. Un pez que se muerde la cola hasta autofagocitarse. Los leoneses hemos vivido siempre con un eterno sentimiento de inferioridad y de que todas, absolutamente todas nuestras acciones deben estar encaminadas a un bien común superior de otros, léase o España o Castilla o el universo entero, pidiendo hasta perdón y con la voz baja el más nimio gesto o concesión. Así nos educan desde el nacimiento y así nos comportamos, por ello no es de extrañar que ese leonesismo imperante no dude en toda clase de palabras para mostrar su rechazo y odio a lo castellano pero no evite loas y amores hacia lo español. Porque en el fondo tienen pánico al concepto de radicalidad o de ese calificativo de nacionalista que tanto gustan de usar los enemigos de lo leonés. El primero en citar la lengua leonesa fue un gallego como Menéndez Pidal. Uno de los mejores libros sobre el hecho diferencial leonés fue un castellano como Anselmo Carretero. Un madrileño como Caro Baroja fue quien definiera una cultura del noroeste leonesa. En lo político... ¿se podría citar a alguien? No es extraño por tanto que el leonesismo navegue en un discurso ideológicamente ambiguo, lleno de tantas lagunas que más parece un pantanal que una tierra donde sembrar algo. Se habla, se habla mucho, demasiado, y no se avanza. Del punto 1 y 2 surge un tercero todavía más grave.
3. Carencia de objetivos.
Todo el mundo cree que la autonomía es el objetivo del leonesismo. Pero las autonomías son un invento moderno y en cualquier caso un marco jurídico variable en el tiempo. A pesar de ello ha sido y es el discurso central político. A la hora de la verdad no ha habido un solo partido leonesista que teniendo la oportunidad haya dado un solo paso en su logro. Si desaparecieran las autonomías ¿tendría sentido el leonesismo? ¿habría "agravio comparativo"? bajo el punto de vista imperante no, estaríamos gobernados por Madrid, seguiríamos como estuvimos por siglos y todos contentos. Empiezan a surgir muchas voces que ante la crisis presente creen que lo mejor es que desaparezcan las comunidades y que seamos de nuevo gestionados desde Madrid. Recordemos que esa gestión desde Madrid se lleva haciendo durante siglos con el resultado de no conocer ni una sola época de prosperidad en ni un solo lugar del solar leonés y con casi total aniquilación de nuestra identidad ¿hay algo diferente ahora que apunte en otra dirección? Anselmo Carretero ya advierte en su libro que el pensamiento de que debe anteponerse un bien común español a lo local o regional, es errónea y nociva para el desarrollo de la identidad leonesa. Y Carretero desde luego que era bastante poco sospechoso de ser un radical.
4. Carencia de discurso definido.
4. Carencia de discurso definido.
No hay ideología, no hay objetivos, por lo tanto cada palabra que se diga estará vacía de contenidos. Por ejemplo: Valderas se ha empeñado en defender cosas tan peregrinas como el puesto de trabajo de funcionarios de la junta que trabajan en organismos que se dedican precisamente a destrozar la identidad leonesa, a replantear el calendario escolar o a pedir medidas y acciones urgentes sin concretar en qué y por qué. Valderas es solo un reflejo más del leonesismo fraguado durante treinta años, una ideología sin raíces, sin rumbo ni destino que da como fruto la nada. Ni siquiera se pide la autonomía leonesa, sino que se aspira a delegaciones y sedes. Es la aspiración upeliana: ser la tercera fuerza política sin leonesismo. Tampoco van en la práctica muy lejos los del PREPAL y cualquiera de sus supuestos manifiestos, desde reivindicar celebraciones religiosas como símbolos de unidad hasta convocar manifestaciones fantasma. Ni que decir que el PAL-UL, una agrupación de resentidos de UPL carente por completo de ideología ¿hay alguna acción leonesista en su hsitorial? sus apoyos hasta la fecha son la popularidad y empatías que generen sus candidatos, no sus ideas, y en pueblos eso puede valer para salir de concejal, pero para lograr objetivos superiores no ¿se sabe lo que se dice y por qué?
5. Carencia de territorio.
Increíble pero cierto. El leonesismo por no saber es que no ha sabido ni siquiera articular su propio territorio geográfico de actuación. Se pide leonesismo en todas las provincias cuando ni siquiera los propios partidos llegan a cubrir una provincia. El desconocimiento mutuo es casi total. El último ejemplo lo tenemos de nuevo en las reclamaciones de Valderas en Valladolid: medidas para paliar la despoblación del País Leonés. Pide medidas pero no propone ni una ¿qué se lo impide? ¿Cuáles son las propuestas de UPL en este sentido? ¿existe algún plan de desarrollo? ¿existe algún plan de algo o sobre algo? podría darse cuenta de hechos como que en más de 400 kilómetros de frontera solo es posible cruzarla por cinco carreteras, cuatro de ellas en Zamora (Calabor, Trabazos, Miranda y Fermoselle), pero para cruzar de León a Asturias hay hasta 14 puntos diferentes. El fruto de toda esa ceguera son esas todavía flotantes propuestas de modelos en que cada cual es diferente a la otra ¿renunciaría un oscense a la aragonesidad de Teruel aunque la distancia entre ambos sea tanta y las diferencias también? ¿por qué los leoneses sí?
6. Carencia de militancia.
Muchos de los internautas participan en eso de las redes sociales. Cuando se iniciaron parecía que por fin se daría la cara y el nombre de todo ese leonesismo que tanto pululaba por la red. Desgraciadamente no ha sido así sino todo lo contrario. Hagamos una pequeña reflexión y veamos a quiénes tenemos de "amigos" o "seguidores" en facebook o twitter o lo que se tenga: "personas" con eslóganes políticos, nombres y apodos falsos o genéricos, fotos de perfil de escudos y banderas... ¿cómo se puede pedir movilización si ni siquiera se da la cara en la red entre supuestos amigos? por contra tampoco ha servido ese hecho para unificar posturas y criterios sino para todo lo contrario, encontrando un caldo de cultivo perfecto para los enfrentamientos donde los "aporreadores", gentes que dicen lo que tienen que hacer los demás y denuncian a todo y a todos, crean un ambiente de crispación y desánimo mayor si cabe señalando con un dedo lo que ellos mismos no son capaces de hacer. Por ello cuando se hace la típica concentración y se ve que no acuden esos 300 o 400 asistentes de convocatoria virtual de facebook, se llevan grandes chascos y empiezan a pasar listados y a recordar caras. Difícil pedir militancia si no hay referentes, difícil pedir movilización si no hay ideología ni causa. Difícil cambiar las cosas si nadie se implica en la práctica.
7. Incapacidad de superar el concepto de autonomía.
Mañana tenemos una autonomía y... ¿qué pasaría? desaparecerían las banderas tan odiadas, ya no diríamos que Pucela nos roba y nos quita, ya no habría ese terrible enemigo castellano por medio ¿nuestra identidad estaría mejor garantizada? Lo que sí está claro es que si por los partidos leonesistas fuera, desde luego que tal y como están hoy no. Si en la actualidad su capacidad de movilización es en respuesta a un agente de fuera ¿qué esperar cuando ya no exista? ¿inactividad total? un territorio, un gobierno y nada que hacer con él, dada la ausencia de ideología, carencia de objetivos y visión de territorio. La prueba más clara la tenemos en la actual representación municipal upeliana, en K.O. técnico. Lo mismo daría que nos gobernaran unos u otros. Quizás habría una comunidad propia pero ¿se defenderían las señas de identidad leonesas? ¿seríamos más leoneses?
8. Incapacidad de superar un leonesismo de salón de baile.
Dice el DRAE que leonesismo es "amor o apego a las cosas características o típicas de la región leonesa". Con esa definición cualquiera, independientemente de su ideología o militancia podría ser leonesista, incluso por qué no el presidente de la junta o el propio Rodolfo Martín Villa, a fin de cuentas quizás les gusten y mucho el cocido maragato, el jamón de Guijuelo o un buen pulpo a la sanabresa. A cualquiera de ellos se les podría llenar la boca diciendo que son leonesistas, y no les faltaría razón. El leonesismo político busca algo más que un gusto o amor por algo, busca que esa esencia, cultura, historia, tradición, gentes y territorio trasciendan en el tiempo y el espacio, que no se limiten a una cópula o a ser solapados bajo otras identidades. El leonesismo político puede y debe aplicar decisiones que nos afecten y beneficien, que respondan a nuestra realidad y no a la de otros. Sin tibiezas, sin ambigüedades, sin bailes ideológicos. Elaborar un buen discurso y convencer a la sociedad de la necesidad de tener una autonomía no solo con palabras sino con hechos. Incluso se puede hacer sin necesidad de una comunidad propia ¿cuántos avances se han hecho en cuestiones puntuales simplemente poniendo un poco de voluntad?
Es muy probable que en verdad el leonesismo se esté comenzando a forjar ahora mismo. Es ahora cuando más voces exigen que sea algo más que un exabrupto hacia una ciudad y echar culpas a un tercero de los fracasos propios. Nunca antes hubo tantas asociaciones, colectivos y movimientos de tipo leonesista como ahora. El leonesismo político es un fracaso, eso es innegable. Se está a tiempo de poner remedio. Hace algunos años se publicó un libro llamado "500 razones por las que habrá una autonomía leonesa". No hacen falta tantas, solo una: porque somos leoneses.
8. Incapacidad de superar un leonesismo de salón de baile.
Dice el DRAE que leonesismo es "amor o apego a las cosas características o típicas de la región leonesa". Con esa definición cualquiera, independientemente de su ideología o militancia podría ser leonesista, incluso por qué no el presidente de la junta o el propio Rodolfo Martín Villa, a fin de cuentas quizás les gusten y mucho el cocido maragato, el jamón de Guijuelo o un buen pulpo a la sanabresa. A cualquiera de ellos se les podría llenar la boca diciendo que son leonesistas, y no les faltaría razón. El leonesismo político busca algo más que un gusto o amor por algo, busca que esa esencia, cultura, historia, tradición, gentes y territorio trasciendan en el tiempo y el espacio, que no se limiten a una cópula o a ser solapados bajo otras identidades. El leonesismo político puede y debe aplicar decisiones que nos afecten y beneficien, que respondan a nuestra realidad y no a la de otros. Sin tibiezas, sin ambigüedades, sin bailes ideológicos. Elaborar un buen discurso y convencer a la sociedad de la necesidad de tener una autonomía no solo con palabras sino con hechos. Incluso se puede hacer sin necesidad de una comunidad propia ¿cuántos avances se han hecho en cuestiones puntuales simplemente poniendo un poco de voluntad?
Es muy probable que en verdad el leonesismo se esté comenzando a forjar ahora mismo. Es ahora cuando más voces exigen que sea algo más que un exabrupto hacia una ciudad y echar culpas a un tercero de los fracasos propios. Nunca antes hubo tantas asociaciones, colectivos y movimientos de tipo leonesista como ahora. El leonesismo político es un fracaso, eso es innegable. Se está a tiempo de poner remedio. Hace algunos años se publicó un libro llamado "500 razones por las que habrá una autonomía leonesa". No hacen falta tantas, solo una: porque somos leoneses.