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domingo, 12 de diciembre de 2010

Triste despedida

Se acaba el año, apenas dos semanas que en realidad ya son inoperativas para acto alguno. Y como vaticinamos en este blog con más de un año de anticipación, el 1.100 aniversario de nuestro reino ha pasado sin pena ni gloria, sin un solo acto que fuera digno de mención, ni un libro, ni publicación realmente destacable. Nada de nada de nada. Bueno, tenemos lo no oficial, lo que apenas se subvenciona con dineros públicos y sí con mucho esfuerzo de particulares. Libros, asociaciones y entidades que casi furtivamente aparecen dando una pequeña conferencia o realizando una pequeña excursión en la que nos descubren hechos y milagros de nuestra tierra que de otro modo pasarían inadvertidos.

Y tenemos un documental bien intencionado, al estilo inglés de imágenes fundidas y transicionesque mezclan la recreación con imágenes reales. Eso, por fortuna, nos libraría de hacer otro documental todavía peor, más a lo "spanish movie", o sea, trama lineal que poco atrape al espectador. En cualquier caso lo malo del documental no es su aspecto técnico sino el contenido, y aquí es donde lo bien intencionado choca de morros con la realidad.

La mano de Margarita Torres es palpable en muchas partes. Las primeras afirmaciones son sobre los foros vascos, muy de la historiadora que en no pocas veces ha dicho públicamente que la ikurriña vasca es una pura imitación de los pendones leoneses en sus colores (rojo, blanco y verde). Las notas sobre el gallo de San Isidoro y otros pequeños toques denotan un guión con bastante autoría de la doctora en historia medieval. Incluso de su mano, o al menos inspiración, podemos considerar algunas referencias en el documental sobre la manipulación que la historiografía castellana ha hecho del Reino de León, citando fuentes de la enciclopedia británica.

La cosa avanza bien. Se graba un concejo en un pueblo de Ancares donde se oye alguna que otra palabra en leonés que seguro será del agrado del galleguismo-bercianismo irredento. El historiador Keane nos dice lo falso de otorgar el origen de la democracia moderna a Inglatera. Y un actor que hace de rey nos lee las libertades tan innovadoras que propusieron en esas cortes. Pero...

No vamos a entrar en disquisiciones históricas profundas, aunque sorprende que Juan Pedro Aparicio afirme que León es el Reino Astur-Leonés con 500 años de historia, que se hable de la nodicia de kesos como el primer texto en romance peninsular (los hay más antiguos) pero no se mencione que ese romance sea el primer testimonio escrito en lengua leonesa. O se base el origen del reino en astures fundamentándose en teorías como una identidad común bastante subjetiva y que da nombres a la lengua de astur-leonés (ojo a este dato).

Minuto a minuto decae en picado y al final acaba siendo un documental turístico (parecía aquellos de España a Vista de Pájaro), sin fin divulgativo alguno mayor que atraer turistas y muy lejos de una descripción histórica que recupere la figura de nuestro reino en el lugar que se merece. Se centra en extremo en la ciudad de León sin apenas tocar otros puntos geográficos salvo para hacer fotos. Salamanca y Zamora son mencionados de puntillas, Asturias es la justificación del origen de León, y Galicia es algo conquistado pero ajeno al mismo cuyo vínculo es comer pulpo (así lo afirma el escritor). Ni que decir tiene que seguro que a los noruegos les encantará saber los calificativos que se gastó para describir a los vikingos.

Aparicio se pierde en los 20 últimos minutos en descripciones poéticas y narrativa que para nada es cumplir el objetivo de difusión de la existencia de un reino que él mismo, cuando lee el texto de la enciclopedia británica, reconoce ha sido ocultado y manipulado en pro del historicismo castellano y español. Pasos muy de puntillas de la historia del reino, de la trascendencia de la coronación de Alfonso VIII, contrastando ostensiblemente con todos los minutos que se dedican a hablar de los astures cuando su relación con el reino fue nula.

Si tal derrumbe en picado de la calidad pareciera poco, en medio de este batiburrillo aparecen una serie de mapas que recordaban mucho a algo o alguien. Cuando uno de ellos mencionaba lo de "asturleonés" apareció un déjà-vu por todo el cuerpo. Y al ver más detalladamente la tipografía recordaba más si cabe a algo de un viejo conocido. Así era, su autor era Ricardo Chao. Por eso, si vemos despacio el mapa de los "ástures", con acento en la a como manda el asturianismo más irredento de la academia de la lengua asturiana, observamos todos y cada uno de los elementos del estilo chaoesco, desde la letra hasta el dibujo:

mapa de los ástures, según Ricardo Chao. Recomendable la lectura de libros serios para contrastar.

Mapa de la lengua asturleonesa, siempre según Ricardo Chao. Obsérvese que el oeste de León y Zamora jamás tuvieron esta lengua ni siquiera en el siglo XIII. Repetimos, según Chao.

Curioso que se mande a un lego (o lerdo) en materias informáticas e infografía un trabajo de tal calibre para un documental que supuestamente sería el no va más referencia de un aniversario histórico. Lógicamente, el resultado es lo que tenemos.

Aunque la Fundación Siglo es quien paga el documental, la idea y guión no son ni por asomo supervisión de esta entidad. Es más, quien quiera ver la exposición "El Legado de un Reino", apreciará que se ha abordado dicha exposición con bastante buen criterio incluso en algunos mapas visibles en la sede del ILC. De ello este blog consultó fuentes que así lo confirman. Esto confirma que Juan Pedro Aparicio ha hecho lo que se esperaba: lanzarse en un proyecto personal donde la base histórica es más bien escasa y sí demasiada pasión y sentimentalismo resguardado desde los años 80. De ese sentimiento ya hizo gala hace muchos años en un libro casi imposible de encontrar llamado "Reivindicación leonesa de León". Releyéndolo se puede apreciar que incluso ese libro es muchísimo más reivindicativo que el documental que tenemos hoy. Lo mismo hizo en una tribuna del 1 de marzo de 1988 en ABC titulada "1988: el otro aniversario", donde daba cuenta del olvido del Reino de León y la posibilidad de recordarlo como cuna de la democracia.

Su documental quizás quede en el olvido, quizás a alguien le mueva interés por saber algo más, aunque la historiografía española acabe llamando traidor a Vellido Dolfos y el Reino de León sea una anécdota histórica. Pero más vergonzoso será que se recuerde por hechos que lo salpican y cuestionan, como cierto documento que circula por internet donde se demuestra que los mismos dibujos del ilustrador Francisco Solé Romeo, hechos específicamente para ilustrar el documental, fueron usados en RTVCYL cambiando ligeramente algún detallito que sirviera de ejemplo unificador y manipulador.

Imagen de la ilustración para el documental "León, Cuna del Parlamentarismo".

La misma imagen pero para temas castellanoleoneses en TVCYL. Obsérvese el cambio en la vestimenta del hombre al lado del soldado que luce un hermoso vestido autonómico. El soldado también ha sido manipulado para que desaparezca el león del escudo.

Con seguridad se podrá hacer en el futuro un mejor documental sobre la historia del Reino de León donde intervengan historiadores y científicos, no escritores con buenas intenciones, dramaturgos madrileños o aficionadillos a la informática. Seguramente ese documental podrá emitirse en múltiples canales de televisión a nivel internacional. Y seguramente sea más satisfactorio sin necesidad de esperar a aniversario alguno. Pero este 2010 solo nos ha constatado el compromiso real y factible que tienen nuestros políticos con nuestra historia, sean leonesistas de papel, socialistas que quieren parecerse a los primeros, o populares que no se sabe lo que son.

Las únicas huellas palpables de este aniversario y que podrán ser visibles para el futuro serán un par de rotondas con el logotipo de la fundación León Real y unas jardineras que ha puesto Chamorro por las calles de la ciudad de León. En el resto del territorio leonés les seguirá sonando a chino. El Reino de León se puede resumir en un tiesto. Todo un logro de Javier Chamorro como presidente de la Fundación León Real. Ni unas estatuas (en plural), ni un monumento, ni un museo. Otro logro como vicealcalde y socio del equipo de gobierno municipal de León.

Triste despedida para un 2010 que ha sido el annus horribilis del leonesismo. Felicitaciones a los responsables del mismo.