Mediados de los 90. 1995. En Zamora, Salamanca y León se empiezan a plantear algunos polígonos de viviendas que reflotarían las arcas municipales. Concretamente en León se acaba uno de los más significativos de los últimos años del ex alcalde Juan Morano Masa, el polígono de La Palomera, que alojaría a unas 12.000 personas según cálculos de la época. Dicho polígono unía y consolidaba físicamente la ciudad de León con una de las localidades que conforman el ayuntamiento de Villaquilambre: Villaobispo.
Villaquilambre vive un momento de boom urbanístico sin precedentes: chalets y edificios de escasa altura, se construyen por doquier. Y si la vivienda estaba hecha ilegalmente una multa y carril. El relativamente reciente centro comercial de Continente (ahora Carrefour) había demostrado que León (o Salamanca, Zamora o Ponferrada) tenían capacidad para absorber y asimilar algo tan novedoso por los lares cazurros. Y en esos años es Lázaro García Bayón alcalde del municipio con 6 concejales.
Una empresa francesa llamada oficialmente G.R.C. Emin, más conocida comercialmente como Pryca, decide instalarse de la pedanía de Navatejera, echando el ojo a unos terrenos situados entre la Ronda de la Universidad, Villaobispo y León. Lugar más que estratégico pues permitía absorber a la población de León y a la incipiente de Villaquilambre. Además tenía una rotonda que permitiría un volumen de coches más que significativo. Negocio redondo para la gran cadena de alimentación.
Se propone la multinacional comprar dichos terrenos a la pedanía de Navatejera. El conjunto de esos terrenos de 19 hectáreas se valoró por entonces en 4,8 millones de euros, dinero que iría íntegro a las arcas del ayuntamiento. Cantidad nada desdeñable si tenemos en cuenta que en 1995 contaba con apenas 7.000 habitantes. Además la empresa garantizaba la creación de unos 400 empleos directos, ligados en su gran mayoría a residentes en el municipio, según un previo compromiso de esos que quedan tan bien sobre el papel. Y ni que decir tiene del impacto urbanístico para el futuro.
Hasta aquí todo fenomenal, porque aunque hay una legislación que regula el número de grandes superficies que se pueden instalar por poblaciones, Villaquilambre podría entrar en ese lote y a la vez jugar con la ambigüedad de estar al lado de una población mayor, tal y como hacía el casi recién estrenado Leclerc en San Andrés. Por eso, tan seguros estaban de la operación que la empresa adelantó una fianza de 480.000 euros como señal de compra de los terrenos. Con ello en dos o tres años abriría la primera gran superficie del municipo y la cuarta del área metropolitana de la ciudad leonesa.
Tan seguros estaban los de Villaquilambre y su pedanía de Navatejera, que ni siquiera consultaron jurídica o legalmente a la junta sobre la viabilidad de ejecución de la obra. No, el premio era demasiado goloso, el oro del moro, el tocomocho, el negocio redondo del siglo para el incipiente municipio. Por hacer incluso recalificaron todos los terrenos para que no hubiera ningún obstáculo para la llegada de los franceses. Los de G.R.C. Emin no estaban tan completamente seguros del chollo, y por ello pagaron esa fianza pero condicionaron la compra total a la obtención de la licencia comercial. Una forma de cubrirse las espaldas con bastantes trampas de seguridad que el tiempo descubrieron para desgracia de la pedanía.
La entonces Consejería de Turismo y Comercio de la Junta dice que no, que no se puede construir por no cumplir los requisitos marcados en la legislación. Un durísimo mazazo contra la implantación de esta superficie que iba a entrar en competencia directa con el entonces Continente. Pero ni Villaquilambre ni la junta de Navatejera aceptan el acuerdo. Pedanía y empresa deciden embarcase en una demanda judicial contra la junta que tardará muchos años y otro tanto de dinero en abogados para solicitar la apertura del centro comercial.
Pasa el tiempo y los días. Navatejera, la pedanía con más población del ayuntamiento, es el gran objetivo del PSOE y UPL. Los primeros llevan gobernando el lugar por muchos años. Bayón la quiere a toda costa y para ello decide hacer algo que solo una mente como la de Bayón puede ejecutar: ahogar económicamente a la pedanía. Al menos así lo denunciaba el pedáneo socialista, Lorenzo Carro, quien acusaba al leonesista de no conceder un duro para las obras prometidas. La guerra entre ambos viene de algún tiempo anterior, y se manifestó públicamente en diversos hechos hasta anecdóticos, como que por ejemplo durante las fiestas Navatejera pusiera banderas de España y de la junta colgando en las calles, mientras que el resto del ayuntamiento solo tenía banderas leonesas. Incluso el hecho de unificar todas las fiestas de todas las pedanías en una sola y celebrarla en una campa de Villasinta fue otro gesto de contra ataque a este pedáneo bajo la excusa del ahorro.
Bayón prometió a Carro que a cambio de ceder unos terrenos para el futuro polígono industrial de Villaquilambre, éste financiaría un polideportivo por 600.000 euros. En 2003 esta promesa, con las elecciones tan cerca, se convirtió en caballo de batalla para el PSOE que quería restar votos a Bayón, por entonces en aumento de popularidad. Bayón, tan hábil para la negociación, supo callarle la boca en apenas cinco días prometiendo la inversión prometida, valga la redundancia, con un ingreso inmediato de 300.000 euros fruto de la venta de una parcela. Un gol por toda la escuadra de Bayón que le valió ocho concejales en 2003.
Pasa el tiempo y la justicia actúa. En 2003 El tribunal superior de justicia de la comunidad niega la licencia. El contrato de compra firmado con la multinacional francesa tenía una "trampa": si bien no pagaron la totalidad de los terrenos, tampoco eran propiedad de Navatejera dado que G.R.C. Emin ya había pagado una fianza a modo de adelanto, lo cual se entendía (para que nos entendamos todos) que el "propietario" eran ellos y no el pueblo. Navatejera decide anular el acuerdo previo de concesión de licencia dos años después, pero la empresa decide acudir de nuevo al tribunal superior de justicia para impedir la pérdida de los terrenos. Y, cómo no, gana el pleito. Siguen en su poder y sin pagar un duro más.
El asunto se convierte en otra batalla de negociaciones a la sombra entre ayuntamiento y multinacional. Negociación llevada en exclusiva por Bayón que intentaba recuperar los terrenos que en 2008 se estimaba su valor inmobiliario de más de 58 millones de euros (recordemos que en su compra de 1995 valían 4,8 millones). A ello sumemos que la otra parte interesada en el proyecto y los terrenos, Navatejera, todavía no era del control del leonesista, así que siguiendo la estrategia de legislatura pasada "obvia" su existencia.
Llegan las elecciones de 2007. Bayón pierde votos en favor de su némesis Miguel Hidalgo y su recién fundado Civiqus. A cambio consigue la pedanía de Navatejera, su gran sueño. A partir de ese momento decide gestionarlo como él quisiera hacerlo. La primera gran medida fue recuperar los terrenos. Y se hizo como se hace con todas las empresas: a golpe de dinero, concretamente 1.980.000 euros, dinero calculado mediante un perito y que según Bayón saldría de la venta de otra parcela. La oposición no apoyó la propuesta y manifestó su posición contraria a tal gasto hecho de un modo tan malo, pero... votaron en blanco (recordemos que en ese momento el ayuntamiento se gobierna en coalición con PP y PSOE).
Bayón comenzó a echar sus cuentas particulares: crear un PGOU (Plan General de Ordenación Urbana) en que convertir en suelos edificables esos terrenos junto a otros, que recordemos se tasaban a 54 millones de euros. Su concejal de urbanismo, Jesús García Flórez, otrora concejal de UPL y ahora del PP, tenía todas las competencias golosas del municipio como la propia urbanismo, promoción industrial, transporte o patrimonio. Ambos idearon el PGOU actual que en principio era el salvavidas, entre 47 a 66 viviendas a vender al mejor postor según figura en el documento (puede verse en la web del municipio). Pero...
Llega la crisis. Navatejera sigue arrastrando una deuda que se incrementa día a día. Las razones están en que carece de financiación propia salvo los tickets de la piscina y el polideportivo que tantos problemas dio. Curiosamente Bayón, que se manifestó contrario a celebrar fiestas propias en cada pedanía del municipio, celebra una gran fiesta solo para Navatejera por valor de 127.000 euros, cifra igual a las fiestas del resto del municipio. A ello sumemos el 1.980.000 euros pagados por el terreno. La fuente de financiación prometida fruto de la venta del terreno nunca llegó a buen puerto ya que únicamente apostó por ella una empresa que le pareció demasiado cara y poco rentable. Y para colmo esa empresa, Importaciones y Exportaciones Bembibre, pagó una reserva previa para la compra que finalmente no se hizo, pero la pedanía le devolvió la fianza, lo que va en contra de la legislación. Con todo ello en 2008 cierra con una deuda reconocida de 2,8 millones de euros.
La deuda sigue y sigue creciendo. Bayón no sabe cómo afrontar los gastos. En 2009 se renuncia a un gran proyecto electoral que era la gran residencia para mayores que se construiría precisamente en los terrenos del frustrado centro comercial. Las cuentas no salen de ningún modo. La deuda aumenta en 131.000 euros más. Los archienemigos de Bayón inician un proceso lento pero que daña y mina muy profundamente la moral e imagen de Bayón: Civiqus decide enviar un gran informe al Tribunal de Cuentas para que investigue y fiscalice las cuentas de Navatejera.
Llega 11 de febrero de 2011. El Tribunal de Cuentas decide incluir a Navatejera entre los municipios a investigar. Se acusa de tener una deuda de 2.8 millones de euros a cierre de 2010 e incrementar la deuda en 130.000 euros anuales que podrían llevar a la bancarrota al municipio. A la vez, Diario de León emprende su particular campaña contra Bayón por los contratos municipales a su pareja sentimental y cuñada. Sumemos también que Bayón es ahora vicesecretario de UPL y responsable de mantener el diputado provincial y la viabilidad económica del partido. Nada sale como él esperaba. Se anulan las plazas laborales, UPL pierde imagen a cada palabra y gesto de su líder y a Bayón no le salen las cuentas por ningún lado.
12 de febrero de 2011. Bayón, respaldado por su tesorero en la pedanía David Álvarez Robles, da una rueda de prensa en la sede upeliana donde denuncia un acoso mediático por parte de Diario de León y de su redactor jefe Felipe Ramos. Se defiende como gato panza arriba con el tema de las cuentas, deuda que él sitúa en apenas 140.000 euros de únicamente el pabellón deportivo, y además anuncia que quizás renuncie a la vida política. Pero la imagen que trasciende es que Bayón se siente acorralado políticamente. Nada más lejos de la realidad.
La gran verdad es que el bolsillo se ve peligrar. Si finalmente la auditoría, como las fuentes que ha consultado este blog, confirman la pésima gestión de Bayón, la imagen quedará tan tocada que le será imposible gobernar en el municipio para la próxima legislatura. Así se lo han "insinuado" sus actuales socios de gobierno, que ya le han dicho que a ellos en sus trapicheos no les meta. Si se pierde su alcaldía no habrá diputado en Diputación, y por lo tanto pierde mucho dinero UPL. Añadir que Bayón está pagando junto a otras caras visibles del partido la mítica deuda que arrastra desde la época de Otero y De Francisco.
Equipo de gestión de Navatejera (de izda. a dcha.): Laureano Pérez Seijas, David Álvarez Robles, Lázaro García Bayón, Áurea Martínez Denis y Rubén Denis Suárez (vocal por Civiqus)
Viendo esta foto surgen algunas reflexiones: la pedanía de Navatejera tiene una web donde Bayón afirma que se construirá la residencia de la tercera edad, un centro de salud o la mejora de la villa romana, pero ninguna se ha llevado a cabo. Otra es el parecido de apellidos entre dos de sus miembros teóricamente distantes en la ideología, mismo parecido que tiene Bayón con una candidata del PSOE por Villaquilambre, Concepción Ramos Bayón ¡igual son primos y todo! Es lo que tienen los lugares pequeños, que todos son primos y amigos. Que se lo digan a Chamorro y su hermano.
Bayón se excusa en que 2010 fue un año "extraño" porque "no se vendió ni una sola nueva parcela". Dicho de otro modo: el cuento de la lechera no sale y todo se cae. Buena excusa si no fuera porque la deuda ya viene desde 2008, año en que se vendieron algunas cuantas, lo mismo que en 2009 ¿por qué sigue aumentando la deuda? Los negocios redondos no existen. Salvo para G.R.C. Emin, que de invertir 480.000 euros acaba recuperando 1.980.000 euros.
Bayón se excusa en que 2010 fue un año "extraño" porque "no se vendió ni una sola nueva parcela". Dicho de otro modo: el cuento de la lechera no sale y todo se cae. Buena excusa si no fuera porque la deuda ya viene desde 2008, año en que se vendieron algunas cuantas, lo mismo que en 2009 ¿por qué sigue aumentando la deuda? Los negocios redondos no existen. Salvo para G.R.C. Emin, que de invertir 480.000 euros acaba recuperando 1.980.000 euros.
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