Lázaro García Bayón amanece en esto de la política leonesista fruto de un rebote con sus ahora ex compañeros de filas del Partido Popular. Desde entonces su trayectoria ha sido meteórica, brillante, espectacular, y hasta bochornosa. Esto último porque en todos sus años de gestión al frente del ayuntamiento de Villaquilambre, no se ha hecho un solo acto leonesista que saliera de su cabeza.
Años 90 del siglo XX. Por entonces Bayón era concejal del PP. Vivía bien y estaba a gusto. Es fichado como informático (que no como ingeniero informático, ojo a la diferencia), y allí con su trabajo fijo y tranquilo más el aporte como concejal, vivía bien. Así fueron transcurriendo los días, hasta que un día le llega a sus oídos que él puede ser prescindible. "No puede ser, hay que encontrar hueco en otro partido" se dijo a sí mismo.Empieza a hojear el panorama político cazurril. Y encuentra su hueco ideal: UPL. Partido que de aquellas tenía bastante fuerza y gancho aunque en Villaquilambre todavía no acababa de cuajar del todo.
Bayón contacta con De Francisco (o al revés, qué mas da), persona que tenía ciertos vínculos con Villaquilambre. Le ofrece lo que quiere De Fran: experiencia y visión política (que no ideológica) para conseguir resultados interesantes en Villaquilambre. Bayón encaja como un molde en la UPL: ambicioso, sin escrúpulos y rebotado de otra formación, como tantos otros cabecillas del momento tipo Melchor Moreno, Fernando Barriales, Ismael Lorenzana y una larga lista de figuras y figurillas que el tiempo ha ido dejando en su sitio. De este modo Bayón se hace "militante" de la UPL.
Se ha hablado de que Bayón y Pardo mantenían una relación muy estrecha de colaboración e intereses. Pardo y Bayón contactaron al poco de afiliarse el alcalde. Ambos ven en el otro potencialidad, Pardo a un hipotético líder de presente y Bayón a un joven con potencial y mucho empuje. Acuerdan que en su primera elección como upeliano Pardo le haga un sondeo electoral. Pardo en esto de estudios de voto y análisis electoral, hay que reconocerlo, es todo un genio. Se dice que le dio un resultado tan cercano a lo que obtuvo que hasta Bayón se sorprendió.
A partir de esa pequeña prueba de fuego ambos mantuvieron una relación de simbiosis. Y con esa victoria se creó un punto de inflexión en Villaquilambre, pasando del upelismo al bayonismo. Supo integrar a la vieja guardia upeliana en las nuevas huestes bayonistas, con premios como presidencias de pedanías o concejalías de urbanismo, todas ellas muy golosas para esos leonesistas que después de todo no lo son tanto.
Bayón fue consolidando su figura como político y a la vez como trabajador municipal. Compatibilizaba sus labores de alcalde con las de informático municipal. Negociaba hábilmente con unos y con otros, UPL, PSOE o PP, no importaba. Algunos de esos frutos fueron laborales como por ejemplo el hecho de no pisar su trabajo y seguir cobrando sueldo, o colocar a su hijo con él en el ayuntamiento de León y además ser gratificado con aumentos recientemente. No importaba quién fuera su concejal responsable que de todos sabía sacar el máximo jugo.
Con el pasar de los tiempos Bayón fue perdiendo fuelle electoral en Villaquilambre, pero como sabe muy bien negociar sigue estando en la cima aunque la mayoría de la ciudadanía no le quiera. En UPL, que en luces se gastan más bien poco, no se dieron cuenta de este tonto detalle y lo encumbran cada vez más. A fin de cuentas quien supo unir a PP y PSOE bajo su ala debía ser un genio de la política. En un partido de ciegos el tuerto es el rey.
Lázaro García Bayón era el sheriff de todas las reuniones, ya fueran ejecutivas, congresos o lo que se terciara. Siempre sentado en discreto, o atrás del todo o bien adelante junto con los que mandan. Habla y saluda a todos en el mismo tono, sin diferencias, sin altiveces, muy diferente de otros dirigentes del partido. Estar sin destacar, la clave lazarista. Repetimos, todo un genio.
Y llegó un día en que Moreno anuncia su retirada. Puerta abierta a los ambiciosos. Chamorro se lanza a la carrera como sucesor oficial. Bayón se postula. Y en medio Pardo, quien muchos le veían como el sucesor lógico, fuera de juego.
Pardo contacta de nuevo con Bayón. A Bayón, digámoslo así, le "intentan convencer" desde la dirección por otras vías más personales. No lo logran del todo. Pardo es defenestrado con el tema llionpedia. Bayón es humillado en prensa y acusado de todo ente filtraciones interesadas hechas desde el partido (por el mismo con barbas y que reparte hostias como panes) y con la pantalla de Diario de León bajo pluma de Felipe Ramos que, desde entonces, le coge gusto a eso de meterse con el informático. Bayón ve nubarrones y prefiere esconderse.
Y pasa que aparece un tercer hombre llamado Guillermo Tejerina, que dice que quiere una alternativa. Chamorro y Moreno se tragan todos los sapos habidos y por haber. No quieren ni por asomo que llegue Tejerina, rompe sus planes de sucesión planificada. Únicamente lograrían la victoria si suman a Bayón, el hombre que todos los sectores votarían, aunque tampoco le quieren.
Y Bayón hace de nuevo su jugada maestra: negociar su futuro. Se ofrece para estar pero no en primera fila (léase vicesecretario), quiere controlar pero aparentar que no controla. Por eso aunque el comité central es claramente chamorrista, en la sombra quien manda es Lázaro. Y finalmente quiere controlar el mapa político del partido judicial de León. A cambio jura su particular lealtad a la nueva directiva.
Con ello logra tres cosas: perpetuarse como alcalde mediante pactos como está haciendo ahora, dado que ha sabido dar de comer a toda la cuadrilla de zampones que gobiernan en Villaquilambre. En segundo lugar se garantiza que el diputado por el partido judicial de León será para él. Y en tercer lugar sigue controlando las riendas del partido para lo que pueda surgir en el futuro.
De lo primero no necesita a UPL para nada. Prima y paga a quien quiera con cargos que sirvan al beneficiario para lucrarse de modos sibilinos, recordemos el potencial de Villaquilambre y lo que le queda por crecer. De lo segundo necesita a dos personas que él se ha encargado de comprar con un sueldo mensual de 2.300 euros más extras en la Diputación de León. Y de lo tercero se encarga él junto con sus dos figuras mantenidas. El plan lo tienen diseñado.
Así tenemos al hombre que cobra casi 90.000 euros al años por hacer tres trabajos, uno de ellos sin acudir jamás y otros dos con nulo rendimiento leonesista, que se ha convertido en el master del universo de la UPL sin que nadie se haya percatado del todo.
De tan exquisito plan solo falla una cosa fundamental: Lázaro aparenta humildad y calma pero no es así. Y a veces pierde los nervios. Ya lo hizo hace casi 4 años con su acusación hacia su rival y lo ha vuelto a hacer ahora con su declaración pública de salarios. Esto será su talón de aquiles. Pero hasta de ese posible fracaso Lázaro García Bayón ya tiene una puerta de huída. Esto lo sabe Chamorro, que de Bayón se fía poco o nada. Aunque Chamorro no tiene puerta de huída si surgiera ese problema.
El milagro de Lázaro es éste y no el bíblico.