miércoles, 1 de marzo de 2017

La "izquierda" leonesista: historia de un fracaso ideológico

Si usted, amigo lector, es asiduo visitante de las redes sociales, se habrá percatado de un hecho que, no por obvio, ha pasado bastante desapercibido. Hablamos de la denominada izquierda, más concretamente, de la "izquierda leonesista", calificativos que nos tomaremos la libertad de entrecomillar puesto que quizás ambos términos sean bastante incompatibles, o al menos lo parecen en la práctica como veremos. Un espectro ideológico que navega entre aguas extrañas ideológicamente y donde hasta el orden de los términos (izquierda leonesista, leonesismo de izquierdas) marca diferencias abismales. Como siempre, antes de prejuzgar, tómense la molestia de leer la entrada completa y después sacar sus propias conclusiones.

ORÍGENES DEL VÍNCULO IZQUIERDA-LEONESISMO
Los más veteranos recordarán cómo se forjaron los primeros movimientos políticos leonesistas. Casi todos ellos eran de izquierdas, se autocalificaban así, y el matiz de la autocalificación es tremendamente importante. Así, colectivos como los GAL, CC.ZZ., o incluso el mítico Partido Nacionalista Leonés (que seguro que casi nadie se enteró de que existió) se mostraban como colectivos de tendencia ideológica de izquierdas. Si esto para muchos es una sorpresa, más aún lo será encontrarse con que "de izquierdas" eran también nombres tan míticos como Alejandro Valderas (vinculado al sindicalismo agrario leonés), Luis Herrero Rubinat (próximo al socialismo), Pedro Aguayo (cofundador del PNL), y una larga lista de nombres populares o menos conocidos. A tal punto llegó la cosa, que durante algún tiempo se suponía, o se daba por supuesto, que el leonesismo era una ideología de las clases obreras leonesas. Valga de muestra la mítica manifestación leonesista donde una pancarta decía "somos socialistas pero antes leonesistas". La leyenda habla de un grupo de militantes socialistas que la enarbolaron, pero la realidad nos habla de más bien acción de una sola persona que en concomitancia con otros de entornos socialistas, llevó a hacerla solo para fastidiar al PSOE de entonces (como ahora), contrario a la autonomía leonesa.
¿Por qué de izquierdas? El fin de la dictadura franquista hacía que la sociedad se polarizara entre una izquierda en pro de las libertades, y una derecha que no quería el cambio o se mostraba reacia. Si no eras franquista eras de izquierdas. La fundación de UPL, aglutinando a diversos colectivos leonesistas, y el hecho de que la imagen exterior de su dirección se encaminara a postulados más conservadores, fue la excusa perfecta para que la izquierda española, toda ella en unanimidad, no tuviera reparos en calificar al leonesismo de movimiento burgués.

Decimos excusa porque incluso desde los inicios de la democracia, sin haber un solo movimiento leonesista político, partidos como el Partido Comunista llegaron a abogar por una comunidad autónoma llamada "Castilla" que comprendiera las provincias castellanas, las leonesas, las actuales de La Rioja y Cantabria, e incluso Asturias que se denominaría "provincia de Oviedo" (propuesta del asturiano Santiago Carrillo). Las razones de tanto odio a lo leonés y negación de su hecho, dentro de la izquierda española, merecen un estudio profundo.

Ese legado de rechazo hacia el leonesismo se ha mantenido incólume hasta hoy. El PSOE, algo más inteligente, sabía de la falsedad de tal afirmación, corroborable en una simple analítica de la base electoral y el movimiento de votos elección tras elección. Por ello intentó en diversas ocasiones asaltar, con gentes infiltradas, colectivos y movimientos leonesistas. El ejemplo más gráfico fue el pacto PSOE-UPL en León, que demostró el nulo interés por la identidad leonesa por parte de los socialistas, con el apoyo de la dirección de UPL.
Hasta llegar a ese pacto sucedieron muchas cosas dentro del leonesismo. Aquí hay que abrir un capítulo aparte con Conceyu Xoven, organización que oficialmente nunca se posicionó ni de izquierdas ni de derechas, sino simplemente leonesista, y que abogó en su discurso por una postura nacionalista, manteniendo acuerdos y pactos con movimientos de todo tipo, desde los nacionalistas del BNG hasta el extinto Partido Socialista Mallorquín, pasando por movimientos aragoneses, andaluces, catalanes, canarios, vascos, etc. casi todos, de clara filiación de izquierdas. Y sin embargo, lo único que ha querido trascender para la moderna izquierda es un encuentro con la Liga Norte, partido de corte derechista del norte de Italia, y una enciclopedia, la Llionpedia, cuyo delito fue un artículo que no seguía los dictados de lo que se entiende por políticamente correcto según algunos.  

Hasta entonces, una presencia de izquierdas leonesista efectiva era casi nula, limitada a corpúsculos marginales. Y llegó el momento del asalto ideológico. Ejemplifiquemos con el caso de Agora País Llionés: organización casi recién fundada entonces, redacta en medio de la vorágine mediática sobre la Llionpedia, una tribuna a la que sumarse a la corte inquisitorial. Lo curioso del caso fue que dicha tribuna estuvo redactada por la misma persona que era uno de los enlaces centrales con la Liga Norte en su etapa como militante y alto cargo dentro de Conceyu Xoven. En la misma se despachó bien a gusto: cargó no solo contra la enciclopedia y contra todo lo que Pardo hacía, y de paso contra lo que él mismo promovió durante años. El "donde dije digo digo Diego" será la tónica general de esa izquierda leonesista. Aquello marcó el punto de inflexión de por dónde discurriría la izquierda leonesista.

A partir de 2010, y esto es innegable, el leonesismo no es que haya conocido una cuesta abajo, sino que ha sido testigo del suicidio ideológico ante la falta de referente leonesista alguno. Abel Pardo y Conceyu Xoven eran un referente en todo para todos, incluso para criticar al leonesismo. Desde entonces, las acciones públicas del leonesismo se han limitado a un reducto contado de actos y declaraciones que empiezan a competir en menos partícipes.

EL LEONESISMO Y LA IZQUIERDA: LA IDEOLOGÍA ANTES QUE LO LEONÉS
Quien se pasee por las redes sociales, se encontrará que cuando, ante el debate ideológico de ser de izquierdas o de derechas, la gigantesca mayoría se postula como "de izquierdas". Con semejantes principios, teóricamente la izquierda debería ser la bandera del leonesismo, y máxime ante el vacío dejado, pudiendo demostrar que esas denuncias tenían cuerpo real y que había un hueco sustancial en la izquierda dentro del leonesismo. El tiempo ha demostrado que aquel colectivo, Agora País Llionés, respuesta a un sentimiento y movimiento de izquierdas frente al supuesto conservadurismo del leonesismo visible, quedó más bien estéril, sin repercusión mediática, sin actos significativos. Es más, se mostró sensible a establecer comunicación con colectivos castellanistas de extrema izquierda como IZCA, organización que no duda en calificar al País Leonés como parte de su Castilla; o Nos-Unidade Popular, que considera a los leoneses como integrantes de Castilla, excepto el occidente que es Galicia, pura y dura.
El principal problema de partida de la gente "de izquierdas" leonesistas es que anteponen el principio ideológico al identitario, lo cual para algunos (la gran mayoría, aseguramos sin error) es un claro síntoma de que el compromiso con la lucha leonesa se limita quizás a la implantación de un modelo ideológico y no primeramente a un reconocimiento del autogobierno del pueblo leonés. De esta línea de ruptura se abrieron tres ejes: por un lado, los que optaron por pasarse con gran alegría a Podemos, partido que niega la identidad leonesa e incluso impone toda clase de obstáculos para imposibilitar el mensaje leonesista. Recomendamos la lectura de nuestra entrada Podemos o No Podemos Ser Leoneses. Escrita hace más de dos años.
La otra línea fue a Izquierda Unida, bajo mantas de agrupaciones, colectivos internos, corrientes de opinión y un largo etcétera de pluralidad de pensamientos que, a la postre y en colofón final, jamás se muestran en el discurso de dicho partido. Y a pesar de ello son visibles las loas y aplausos a gentes que no han dudado ni un segundo en menospreciar y descalificar al leonesismo. Ni Podemos, ni Izquierda Unida, ni León en Común, ni León Despierta, manifiestan palabra alguna respecto a la identidad leonesa. Otro ejemplo: Santiago Ordóñez, que durante muchos años cargó contra el leonesismo, pareció mostrarse algo más participativo en los últimos años acudiendo a actos del leonesismo. Sin embargo, jamás portó una bandera leonesa, pero sí la de la segunda república.

Finalmente, el tercer eje, ha optado por ir generando colectivos de difícil catalogación: hablamos de casos como Ruchar o Xuntanza. Ni son asociaciones ni partidos políticos. Tampoco plataformas. No están legalizados a fecha de hoy en registro alguno bajo ningún epígrafe. Eso no es óbice para que hagan presentaciones y actos como si de grandes organizaciones se trataran con gran espectáculo de imagen y cartelería, virtual. Es más, la última guarda demasiados paralelismos con frases y discursos remitidos ya anteriormente por Conceyu Xoven, y aun así nos presenta como "de izquierdas" lo que antes no lo era y valiera tantas críticas.

En todo el maremagnum, la única opción que en principio podría romper esta rutina de montar chiringuitos al margen de todo, fue un partido llamado Esquierda Llïonesa (ELLI), real y legalmente constituido, pero por razones varias aquello no llegó a buen puerto.

PRINCIPIOS IDENTIFICATIVOS
Si hay tantos leonesistas de izquierdas, si tanto han luchado por convertirse en la casi única voz presente como organización política...¿Por qué no llegan al conjunto del leonesismo? Extrapolemos el caso del galleguismo y el BNG, partido que hasta la irrupción de Podemos, capitalizaba no solo el mensaje galleguista sino el de izquierdas en toda Galicia, dejando al PSOE en un limbo definitorio, mientras que IU estaba desaparecido. Aquí no solo no ha cuajado sino que hasta aparentemente ha generado algún que otro enfrentamiento con otras corrientes del leonesismo, siempre explotando el tópico del españolismo y otros epítetos que simplifican a lo absurdo algo más complejo de definir. Para entenderlo mejor, vamos a ver los principios ideológicos más genéricos (no todos y sin tener en cuenta matices) que se sostienen desde esa izquierda leonesista:

1. El País Leonés es una nacionalidad: mientras el leonesismo actual o tradicional es "regionalista" y "de derechas", ellos son leonesistas que luchan por el pueblo leonés proponiendo un modelo no nacionalista sino soberanista. Así se denota en sus discursos donde se habla de términos como "colonialismo", "metrópoli", "gobierno de ocupación", y un largo etcétera de expresiones.

2. Las lenguas leonesas son el leonés y el gallego. Leonés y asturiano son exactamente la misma lengua con diferencias únicamente de dialectos, siendo potestativo el uso de una u otra denominación, o, por qué no, astur-leonés que engloba al conjunto.
3. La identidad leonesa no se sustenta en un pasado reino, sino en un conjunto de rasgos culturales que han pervivido desde tiempos inmemoriales, puesto que la monarquía es un sistema de gobierno impuesto, dictatorial y carente de participación popular. El objetivo es, por tanto, la república.

4. El modelo organizativo del País Leonés es en base a los concejos y las comarcas. El modelo provincial es obsoleto e impuesto por el estado español, además de ajeno a la cultura leonesa.

5. Se reconoce la singularidad berciana, proponiéndose incluso su reconocimiento como provincia, y dejándose libertad de decisión sobre su estado, o dentro del País Leonés o lo que decidan sus habitantes.

6. Derecho a la autodeterminación: el pueblo leonés tiene derecho no solo a una autonomía sino a la autodeterminación como sujeto soberano y libre.

7. Capitalismo: el punto más variable según a quién se pregunte, rechazo frontal al modelo económico capitalista, por considerarlo generador de desigualdades y unos de los causantes de la situación socioeconómica de los leoneses. Aquí hay diferentes corrientes, desde las más radicales que hablan de un estado netamente comunista hasta los que abogan por un modelo casi social con modelos privados y servicios públicos garantizados por el estado.

8. Solidaridad internacional: los leoneses son solidarios con los demás pueblos del estado español y de cualquier otro lugar del mundo que luche por su reconocimiento e identidad. 

LOS "PEROS" AL DISCURSO
Ante un discurso así, la mayoría del leonesismo social se muestra entre precavido y rechazante, creciendo más la segunda vertiente. Hay demasiados "peros" a ese discurso.

1. El País Leonés es una realidad, pero nadie de la izquierda leonesista es capaz de algo tan simple como plasmar en un mapa dicho territorio. El modelo triprovincial (Salamanca, Zamora y León) se ha convertido en sinónimo de regionalismo, españolismo o vaya saber usted el qué. Se puede revisar cualquier cartel o material de cualquier colectivo de esa izquierda, y se percibirá que el ámbito territorial queda diluido en el término "leonés", que si se deduce por indirectas se concluye que se limita a la provincia de León y un ejemplificante noroeste zamorano. El resto...

2. Sin entrar en el debate de si el gallego es lengua patrimonial o no de los leoneses, cabe preguntarse el porqué de la necesidad de defenderla, lengua que no solo goza de un amplio apoyo institucional y económico en todos los órdenes (incluyendo su enseñanza), sino que es impuesto como lengua propia en regiones leonesas donde nunca se habló (Ponferrada por ejemplo) siguiendo dictados del nacionalismo extremista gallego. Al respecto, si usted habla con los representantes de esa izquierda, le dirán que el gallego es lengua propia con toda una retahila de afirmaciones para justificarlo, pero en la cuestión de Ponferrada se produce un cortocircuito intelectual. Pregunten lo mismo por el castellano y su propiedad o no a lo leonés, y el cerebro explotará. A esa dificultad de entender la postura sumemos que muchas voces críticas plantean que si hay que hablar del gallego, cuanto menos se debería hacer del gallego de la zona y no del gallego oficial, gramática que ya suscita suficientes polémicas en la propia Galicia.
El factor asturiano pesa y mucho en todos estos colectivos. Sin excepción, abrazan todo lo que sea del norte de Pajares, y eso incluye la lengua. Y al igual que con la cuestión gallega, admiten sin más todo el argumentario en pro de esa unidad, siempre elaborado y esgrimido desde Asturias para la provincia de León. Tal apasionamiento obedece no a un factor real de hermandad o similitud, sino más bien de comunión ideológica, pues la práctica totalidad de movimientos asturianistas son todos de extrema izquierda. Por ello organizan decenas de encuentros con organizaciones asturianistas, fletan autobuses para ir a celebrar el día de la lengua asturiana, e incluso hablan de los problemas comunes entre pueblos hermanos. La cercanía con Asturias y no con otros vecinos deja en evidencia que el modelo de País Leonés se concibe y se forja desde una sola provincia sin tener en cuenta el resto del territorio.
Esos acercamientos a lo asturiano no han valido para ver lo que sus colegas hacen por allí al respecto lingüístico: no hay más idioma que el asturiano, que se habla en absolutamente todas partes, y el gallego del occidente lo bautizaremos como "a fala". Esos son algunos de los principios del nacionalismo asturiano.

3. La identidad leonesa se conforma por muchas cosas. Pero para la izquierda, en esa identidad aparentemente no tienen cabida los elementos históricos, considerados en su simbología como elementos ajenos al pueblo y sí símbolos de poderes, por muy leoneses que fueran. Por contra, asumen los elementos que se consideran netamente de la cultura popular, pero muy arquetípica basado en lo más netamente arcaico y encuadrante en una estética que algunos han querido bautizar como "del noroeste peninsular". Incluso asumen la iconografía de pobreza extrema que tanto arraigo tuvo en el mundo rural (y urbano también) leonés. En esa imaginería no tienen cabida por ejemplo los palomares de las zonas de Campos, ni las dehesas salmantinas por muy cuestionables que sean en su origen. Por esgrimirse, se llega a hablar de la "cultura ástur" (sic), que es precisamente la denominación que nace en el nacionalismo asturiano, a pesar de que zonas leonesas tan simbólicas como la montaña riañesa conocieron nunca a dicha etnia prerromana. La pregunta es: ¿Qué valores etnográficos se toman como simbólicos y cuáles no? ¿Bajo qué criterio? ¿Son comunes y universales en todo el territorio leonés?


4. El modelo de concejos es aplicable a una parte significativa del País Leonés, pero no a todo ello. Depende del contexto histórico y del lugar. Aun así, se podría aplicar en zonas donde no existe o desapareció cambiando las bases del régimen local. El pero más grande viene con las comarcas ¿Qué modelo de comarcas? ¿Las oficiales, las tradicionales? Valga de ejemplo El Bierzo, territorio cuya comarca administrativa incluye lugares ajenos a ella y que son de La Cabrera, Laciana...eso sin entrar en las subcomarcas (o quizás verdaderas comarcas) como el Valle del Boeza o Ancares. Lo mismo se puede decir de tantos otros casos. El modelo o no se tiene claro o entra en clara contradicción con otras tradicionales. Finalmente está la cuestión de las provincias, que por muy impuestas o poco tradicionales que sean, son ahora mismo el único elemento de gobierno propio que le queda a un leonés ¿Desaparición de las diputaciones? ¿Y sustituirlas por qué otro marco si no hay autonomía? La respuesta a estas preguntas es el silencio o la ambigüedad. De nuevo, mirando otra vez a los vecinos del norte, Asturias carece de modelo comarcal, y sus concejos, que en nada tienen que ver con los leoneses, se limitan al nombre, porque en la práctica son ayuntamientos. Ningún grupo asturianista ha tomado como bandera dicho modelo.

5. La singularidad berciana aparece en 1979, con la fundación del Partido del Bierzo. Antes jamás hubo movimiento político ni social alguno al respecto. Ni siquiera tuvo bandera propia, inventándose el becianismo una en base a los colores del equipo de la Ponferradina y las placas de coto privado de caza, siendo reformada posteriormente tras la ley de comarcas para dotarle de elementos seudo históricos. El bercianismo (mejor dicho, ponferradismo) explotó un sentimiento victimista de agravio frente a León (a veces con razón) que supo calar entre sus gentes. Algunos han desarrollado un sentimiento de identidad tan artificial como falso aduciendo argumentos históricos y culturales cogidos de los pelos (o totalmente falsos) que son insostenibles a un análisis somero. Sentimiento que ha sido explotado y exagerado tanto por los enemigos del leonesismo como por los que desean la anexión del Bierzo en sus fronteras.
El bercianismo se ha proclamado anti-leonés en su más amplio sentido de la palabra, y ha contado con el apoyo explícito e implícito de todo colectivo y administración contrarios a la identidad leonesa. Los resultados electorales demuestran que ni en el mejor de los momentos el bercianismo ha superado un umbral mínimo de votos reconocibles. Su presencia en la diputación de León se debe más a la firma de coalición con cientos de rebotados del PP que por sentimiento, lo cierto es que su representante ha votado en favor del mantenimiento de la diputación y del modelo provincial, algo que va en contra del ideario bercianista. El colmo de la contradicción es oir a gentes que reniegan de lo provincial y por contra te plantean un por qué no una provincia para El Bierzo. Pero la leonesa (en singular), si desaparece bajo el mantra de modelo administrativo impuesto, no pasa nada.

6. De acuerdo con que los leoneses tienen tanto, quizás más derecho, que otros en su autodeterminación, si a la historia nos atenemos. Un catalán puede hablar de ello, lo mismo que un vasco, un gallego o incluso un andaluz. Parte de un marco de autonomía propio. Los leoneses no. Algunos incluso se atreven a hablar de modelos como la CUP, pero ni la situación socioeconómica ni electoral son comparables. Empezar la casa por el tejado, sin definir ni siquiera qué es lo que vas a autodeterminar, ni cómo, suena a muy precipitado. Tampoco se puede menospreciar a quienes no tienen esas aspiraciones, y aquí es donde fracasa la izquierda leonesista en su mensaje, generando rechazo porque no acepta otras visiones. Volvemos a recordar la última manifestación de Zamora.

7. Es el punto más polémico de todos y no de cara al exterior. (Casi) todo el mundo es consciente de que los modelos económicos socialistas o comunistas tienen muy poco recorrido en un mundo globalizado. Tampoco ha sido positivo el modelo de capitalismo extremo donde parece sobrevivir solo el más fuerte abandonando el modelo de bienestar social que costó siglos lograrlo. Pero hablamos de una izquierda leonesista que va desde posiciones moderadas hasta cortes más radicales. Es materialmente imposible que cohabiten gentes que creen, por ejemplo, en la propiedad privada, con gentes que apuestan por modelos de autogestión local y comercio colaborativo. Porque las diferencias no son solo en este aspecto, sino más profundas a medida que el debate se alarga.
Es un hecho que las diversas formaciones de izquierdas leonesistas están divididas internamente, nuestras fuentes nos hablan de alguna que otra discusión llegando a las manos. Y sin necesidad de echar mano a la confidencialidad y sí de algo más visible, prueba de ello es la constante aparición de nuevos colectivos que dicen no romper con el anterior, incluso buscando colaboración, aunque en la práctica lo hacen. La génesis de uno es la agonía de su antecesor, una y otra vez.

8. Ser solidarios es positivo, serlo con los mismos que te niegan no es inteligente. Hablamos de la colaboración con colectivos castellanistas como Yesca o IZCA. El nexo en común es netamente de base ideológica, pero territorialmente son totalmente incompatibles. Y esto de nuevo vuelve a pasar factura dado que no debería de compartirse la misma mesa con todo el mundo. Ya en 2010 el castellanismo se mostró radicalmente contrario a unos cursos de leonés organizados por Agora País Llionés en Salamanca. Se les acusaba de que por muy de izquierdas que fueran, eran leonesistas y pretendían romper la unidad de Castilla (su "Castilla" claro está). Obsérvese por ejemplo este cartel elaborado por castellanistas pidiendo la cooficialidad del "bable" en Salamanca.

LOS TRES ÚLTIMOS FACTORES QUE APORTA ESTE BLOG
En un ámbito tan cerrado como es el leonesismo, todo se acaba sabiendo de todos, máxime cuando tu pasado ideológico es público y has dicho y hecho cosas que ahora serían la antítesis de lo que defiendes. No existen las conversiones a lo San Pablo, ni las iluminaciones sentados a la sombra de un ficus, ni las reflexiones personales que den un giro radical en la vida. En el leonesismo hay exceso de personas cuyo único motivo es la necesidad de sentirse partícipes y sufridores de algo en plan opresivo, injusto, condena...en definitiva, que simplemente les mueve la necesidad imperiosa de gastar adrenalina. El leonesismo es solo la excusa. Valoren si no estos tres principios:

El Síndrome Vestrynge
Hay muchos que como Jorge Vestrynge, pasaron de ser de la extrema derecha a la izquierda más radical, y para demostrarlo al mundo nada mejor que montar espectáculos circenses que prueben lo convencido que estás de la nueva ideología: que si vestirse con estéticas antisistema, que si lucir banderas republicanas o hablar de la opresión del estado quien irónicamente fue mano derecha de Manuel Fraga, ex ministro del franquismo.
Gentes padecientes del síndrome Vestrynge hay y muchos en eso de la izquierda leonesista. Sin citar nombres ni el lugar público donde lo dijeron, analicen si estas frases del pasado pueden cuadrar dentro de la izquierda: "el leonés es algo que en el mejor de los casos se localiza en cuatro arcaismos de ancianos en el norte de León". El rey Juan Carlos ha sido un garante de las libertades y la democracia". Extendamos la cosa a otras afirmaciones públicas más extremas como "putos rojos de mierda", o relaciones más que públicas con gentes de Nuevas Generaciones o de Juventudes Socialistas ¿Qué ha pasado por medio para tan radical cambio? ¿Nada? ¿Merecen confianza gentes con ideología tan voluble? ¿Con qué pueden sorprender mañana?

El Efecto Champán
Cada organización plataforma, asociación, colectivo...todas ellas comienzan con grandes energías y celebración de eventos que cobran rápida publicidad entre los leonesistas. La borrachera ideológica hace que sus miembros gasten ínfulas de grandeza y superioridad, porque mientras "los demás" están "sentados pasivamente", ellos hacen un montón de cosas. Las burbujas fluyen con rapidez hacia la cabeza. Al final llega la resaca de la cruda realidad, el tiempo hace que el champán acabe perdiendo chispa y queda un caldo desagradable. Y a veces la resaca provoca vómitos.
La Teoría del Aceite y el Agua
Mezclar opuestos, aunque partan de características comunes (ambos son líquidos...ambos son leonesistas) da resultados imposibles. Así sucede en los movimientos de izquierdas: se ajuntan un conjunto de gentes que en la mayoría de veces no tienen mayor conexión mutua que o conocerse de otras hierbas o de chateo por internet. Y cuando te rodeas con gentes que ni tienen tus mismos objetivos ni desde luego el mismo pensamiento, el resultado es siempre el fracaso. Valga de ejemplo la recién organizada Xuntanza, donde algunos de sus miembros comparten un antecedente muy común pero visiones tan diferentes que les llevaron en el pasado a enfrentamientos personales. Sumemos a la mezcla gentes antisistema, antiguos militantes del PSOE, otros que están en IU...mezcla explosiva donde la haya ¿Qué creen ustedes que les une ahora? Tengan por seguro que el leonesismo no es, y menos aún la izquierda. Pocas más opciones quedan.

NECESIDAD DE UN LÍDER FUERTE Y ALGO MÁS
Carles Mulet, senador por Compromís, dijo lo siguiente en una más que interesante entrevista en ileon: "el leonesismo necesita una figura que lo aglutine, un liderazgo". Dicho de otro modo: falta un caudillo. Pero precisamente eso es lo que más criticaron durante décadas la mítica izquierda, el caudillismo respecto a algunas figuras del leonesismo. Mulet lo ejemplifica en su partido con Mónica Oltra, pero lo lleva también al caso de Podemos con Pablo Iglesias. ¿Mulet acierta en todo lo demás y en esto se equivoca?
Añadamos que además, ese líder debe ser también formado, tanto política como intelectualmente. El discurso leonesista de izquierdas se queda en palabrería rimbombante llena de citas de ideólogos sin proyección práctica ni tangible. La experiencia política, y no hablamos de ser cargo público, brilla por su ausencia en cuanto se despojan de la retórica. Si a las cuestiones y contradicciones planteadas acerca de lo leonés y su identidad no son ilustrativas, la cosa se pone más interesante cuando se entra de lleno en el núcleo central de su discurso (copiado por cierto de la izquierda española): ¿Se puede defender la ecología y a la vez la explotación minera o la pervivencia de las térmicas, ambas generadores de miles de empleos directos e indirectos? ¿Qué son los servicios públicos? ¿Es un servicio público la luz? ¿Qué opinan de la nacionalización de empresas? ¿Y la renta básica universal? ¿Qué hacer para garantizar la sostenibilidad de las pensiones? ¿Creen sostenibles y lógicos ayuntamientos con apenas 50 habitantes? Resumiendo en la pregunta clave: ¿En qué consiste lo leonés en el más amplio sentido de la palabra y cómo quieren defenderlo? La respuesta comenzará con un "hay que verlo", "es que vamos a ver...", "yo creo...", inicios de intervención que demuestran la vacilación y falta de respuestas concretas. Se copian principios pero no respuestas, demostrando de nuevo la incapacidad de elaborar un discurso propiamente leonés y leonesista. Líderes en el leonesismo no hay. En la izquierda, menos.

EPÍLOGO
Esta entrada no se debe entender como un ataque hacia ideología ni postulado alguno, sino un análisis y también una reflexión hacia quienes los sostienen. Aunque mucho nos tememos que los implicados lo verán de otra forma, lo cual confirmaría el por qué sus postulados ideológicos no acaban de cuajar.

En lo que este blog sí que quiere incidir es un aspecto: el leonesismo se puede y se debe ejercer desde múltiples puntos de vista. Pero cuando uno de ellos pretende convertirse en el monopolio, máxime habiendo un pasado público de contradicciones, generar desconfianza e incluso rechazo es la reacción normal y previsible. Ni todos son iguales, ni los iguales lo son siempre. Recuerden bien esta última frase. Las conclusiones, también como siempre, quedan en el lector.